LO CORPORAL PARA EDUCADORES

 
 

Como puede ayudar el trabajo de corporal a los docentes: 

La enseñanza como cualquier otra actividad productiva y profesional, soporta unos riesgos laborales importantes.

La docencia es un trabajo estresante ya que hay un desequilibrio entre el esfuerzo que se nos exige y las compensaciones que se nos proporciona; es decir cada vez somos más exigidos y menos reconocidos.

Es la exigencia emocional uno de los factores que más contribuyen a acrecentar los efectos del estrés sobre la salud de los docentes. Además de trabajo físico y mental, en la escuela debemos exhibir una imagen corporal y facial pública que exige un manejo de los sentimientos, el control de las emociones y la expresión de otras que a veces no sentimos, por ejemplo en las relaciones difíciles con el alumnado o con sus familias.

Los docentes necesitamos un espacio para nosotros mismos donde podamos desconectar de nuestros trabajos.

Donde poder sentirnos comprendidos, donde soltar todo ese estrés, un tiempo para recibir y no ser "los que dan", donde poder estar en contacto con uno/a mismo. Todo a través de una actividad lúdica con la que conectar con la vitalidad, la alegría y la seguridad.

 

Un trabajo como el que realizamos no va a cambiar las circunstancias en las que los educadores se encuentra en su centro, no va a cambiar a los alumnos, ni a los padres, ni a los compañeros. 

Lo que si va a cambiar es la actitud del maestro ante los problemas o dificultades que se encuentre, ganando en seguridad y confianza.

El curso 2006-07 se realizó una experiencia de trabajo corporal con docentes durante 16 sesiones de dos horas de duración. Una vez finalizado el taller los docentes participantes lo valoraron de la siguiente manera:

Encontraron que el taller había sido muy positivo e interesante y que era una vía de autoconocimiento a través de lo lúdico. Con la asistencia al mismo lograron una mayor apertura y confianza en si mismos/as.

 

Hubo una mejora corporal por lo que se refiere a un bienestar físico y a una mayor tranquilidad.

A nivel personal manifestaron conseguir una mayor conciencia corporal: localización de dolores y tensiones y como las producían; reconocimiento de ciertos bloqueos y como el movimiento ayuda a desbloquear y a conectar con estados anímicos muy profundos.

Los cambios que se produjeron con la asistencia al taller fueron: una mayor receptividad, mayor relajación, mayor equilibrio personal, un camino para salir de la depresión.

Empleando expresiones de los participantes, se favoreció una mayor creatividad, aumento la energía redundando en un incremento de la actividad, sensación de alegría, vitalidad y capacidad de disfrute y sentido del humor.

En referencia a los cambios que repercutieron en la profesión de docente, estos son: una mayor confianza en la intuición, mayor acercamiento en cuanto a contacto con los alumnos, mejorando la relación y la capacidad para mantener una mayor calma en el trabajo. Traduciendose en una mayor empatía.

Lo que aprendieron de ellos mismos y en relación al grupo fue el hacerse consciente de la dificultad o la facilidad de dar y recibir en algún caso, así como la necesidad de un mayor contacto y de afecto, el reconocer que se pueden cambiar cosas de uno mismo, y que pueden ser más comprensivos con los demás, logrando una mayor autoaceptación.

Este taller para los participantes significó un aprendizaje y desarrollo de la auto-observación, la auto-escucha, mayor confianza en la propia intuición, así como la sensación de estar presente.